75 aniversario del desastre del Hindenburg
Hoy quiero desmarcarme un poco de la tónica habitual del blog. Este año se cumplió el centenario del Titanic, y me gustaría recordar otra de las catástrofes que quedaron marcadas en la historia y que representa la ardua lucha del hombre por dominar el cielo.
El 6 de mayo del 2012 se cumplió el 75 aniversario del desastre del Hindenburg.
La atmósfera Neoyorquina del 37 y el gran carácter impactante de las imágenes hace que tu mente se transporte a una época remota, para nuevamente revivir la catástrofe.
Introducción
El LZ 129 Hindenburg fue un dirigible alemán tipo zeppelin, destruido a causa de un incendio cuando aterrizaba en Nueva Jersey el 6 de mayo de 1937. El accidente ocasionó la muerte de 36 personas de un total de 97, incluyendo tripulación y pasajeros. La catástrofe fue ampliamente cubierta por los medios de la época; haciendo especial mención a la cobertura prestada por Herb Morrison, reportero de radio WLS Chicago y al ingeniero Charlie Nehlsen que capturó con su cámara los últimos momentos del dirigible.
El Hindenburg
El LZ 129 Hindenburg y su gemelo el LZ 130 Graf Zeppelin II fueron los dos mayores dirigibles y areonaves construidas. Recibió su nombre en honor del Presidente de Alemania Paul von Hindenburg.
Con un diseño novedoso basado en el duraluminio contaba con una envergadura de 245 m. de largo, y 41 m de diámetro. En su interior se encontraban 16 bolsas (14 de hidrógeno y 2 balones de aire) con una capacidad de 200.000 m³ de gas.
En principio la compañía alemana Friedrichshafen solicitó a Estados Unidos la compra del Helio (no inflamable) suficiente para llenar el dirigible, ya que en aquella época ellos eran los mayores productores a nivel mundial; a lo cual el gobierno estadounidense dió su negativa. Por ello, tuvieron que llenarlo con hidrógeno altamente inflamable.
Gracias a sus cuatro motores diésel Daimler-Benz DB 602 de 1.200 CV era capaz de alcanzar una velocidad máxima de 135 Km/h.
Hoja de ruta: Lakehurst. El final de un coloso del aire.
Nos trasladamos al año 1937. Al primer vuelo transoceánico del dirigible Hindenburg, con destino a Lakehurst (Nueva Jersey); y que partió desde Alemania, según la única hoja de ruta que se conserva y que fue rescatada de la maleta de un pasajero fallecido en el accidente.
Tan solo 400 pies de altitud (150 metros) separaban al zeppelin de su base de anclaje. Todo estaba preparado, la tripulación de tierra esperaba con las pértigas su llegada para así poder anclarlo. Hasta que de pronto, una pequeña chispa que se produjo por la electricidad estática del ambiente incendió el recubrimiento de la aeronave. Nadie era capaz de explicarlo. Los ingenieros alemanes tenian tanta confianza en su manejo del hidrógeno que incluso habilitaron una estancia para fumadores en su interior.
Conocida como fuego de San Telmo, el destello resplandeció la popa del dirigible y fue el desencadenante del desastre. A pesar de que muchos sigan pensando que todo se debió a una explosión interior ocasionada por un suicida e incluso un atentado de falsa bandera. El resplandor fue visto por los presentes que estaban esperando la llegada de la aeronave.
Ya nada podía evitarlo. El fuego se extendió rápidamente a través de todo el dirigible. La capa de recubrimiento y la alta combustibilidad del hidrógeno propiciaron que en apenas unos minutos el artefacto se viera envuelto en llamas y se precipitara sin control contra el suelo.
Allí la multitud, entre gritos, sollozos y desesperación… vieron caer y desintegrarse; en cuestión de minutos, a este gran coloso del aire.
Herbert Morrison: la catástrofe y su cobertura mediática
El desastre es especialmente recordado por la extraordinaria cobertura mediática, a través de películas, fotos, y concretamente por la narración radiofónica de Herbert Morrison desde el lugar del accidente.
La narración de Morrison no fue difundida hasta el día siguiente. Aun así, se convirtió pronto en una de las más recordadas de la historia, con la memorable expresión «¡Oh, la humanidad!» («Oh, the humanity!»). Sin embargo, no está claro si las palabras originales fueron las anteriores o «all the humanity» («toda la humanidad»).
La gran cobertura mediática del accidente tuvo una gran repercusión en el futuro de los dirigibles para pasajeros. Sus imágenes dieron la vuelta al mundo, acabando con la confianza que se tenía en este transporte para pasajeros y suponiendo el fin del dirigible como uno de ellos.
Fuentes
The Atlantic: Galería fotográfica
Dirigible Hindenburg en Wikipedia
The Lost Map of Hindenburg – Smithsonian.com
Documental National Geographic: Seconds From Disaster – S2EP12 Hindenburg disaster (Inglés)
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